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Sábado, 5 de Mayo de 2001
La mañana se les presentaba agradable. Ya el sol iluminaba tenue las calles de Cacabelos cuando
se dispusieron a desayunar. La cafetería, aún lo temprano de la hora, se encontraba ya animada
con varios clientes seguramente procedentes del propio pueblo. Sólo Jeanne, de Seatle (EEUU) y
una francesa procedente de París, a quienes conocerían pocas horas después, parecían peregrinos.
La tardanza en servir los desayunos a Jesús le pareció interminable.
Cacabelos
Listos para partir,
cargados por fín con sus mochilas, después de cruzar el puente sobre el río Varcalce, donde
hicieron algunas fotos, tomaron la dirección hacia Villafranca del Bierzo.
Puente sobre el Valcarce
La mañana es espléndida y el ritmo rápido. Exceptuando a Jeanne a la que,
después de saludar en uno de sus descansos, pueden ver de vez en cuando, no se ven otros
peregrinos. Poco tiempo después de varias subidas y bajadas divisan la Iglesia de Santiago, de
Villafranca.
Hacia Villafranca del Bierzo
05
Villafranca del Bierzo
Ya en el albergue Municipal, donde recordaron los ronquidos de la noche pasada
el año anterior junto a las suizas y la alemana, a quien le fué imposible dormir allí y
tuvo que cambiarse de habitación y de litera, intentaron, sin lograrlo, encontrar el sello del
albergue.
Villafranca del Bierzo
Muy cerca, en el Refugio de "Jato", tomando unas cervezas entablaron conversación con Mary
Carmen, la mujer de "Jato". Él se encontraba en Brasil. Desde un ordenador que, según Mary
Carmen, les había regalado un escritor de gran éxito brasileño, Michel envió un saludo a su
amigo Eduardo ("el pibe"), el peregrino argentino a quien habían conocido el año anterior.
Algunos peregrinos ciclistas llegaban al refugio cuando los cuatro amigos decidieron continuar
hacia el Castillo de los Marqueses de Villafranca (s. XVI) y después hacia la calle del Agua
para girar a la izquierda y cruzar el rio Burbia.
El rio Valcarce y las obras de la nueva autopista serían sus compañeros de viaje durante unos
cuantos kilómetros.
Pasado Pereje, pueblo que aún conserva parte de su traza medieval y que fue objeto de litigio
entre los Cluniacenses de Villafranca y el Abad de Cebreiro, llegaron a Trabadelo, donde
decidieron hacer una I.T.V.
Mientras tomaban unas cervezas llegó Jeanne, quien se sentó con ellos. Les comentó que llevaba
veinte días andando y que estaba destrozada. Los pies de Primi también daban ya señales de
avería. Unas ampollas bajo la planta del pié comenzaban a molestarle. Después de tomar algunas
fotos, continuaron la marcha.
I.T.V.
Con Jeanne
Jesús y Ángel poco a poco fueron adelantándose mientras que Michel esperaba a Primi que se
retrasaba. Las comunicaciones por medio de mensajes desde los móviles les mantenían en continuo
contacto. Después de pasar La Portela y Ambasmestas, decidieron parar a comer en el Restaurante
Español, en Vega de Varcalce. Después de algunos "elixires" iniciaron contentos la marcha.
El Paraíso del Bierzo
El acogedor nuevo centro de turismo rural "Paraíso del Bierzo", en Las Herrerías, se encontraba
ya muy cercano. Después de algunas cervezas, comentando con una pareja de jóvenes peregrinos,
él, inglés, y ella, sueca, el exagerado peso de sus mochilas, contrataron las habitaciones y
subieron a ducharse, dispuestos a bajar al cercano pueblo y echar una partida.
Cuando Michel bajó, ya Primi, Jesús y Ángel habían conocido a Mary Paz, mujer encantadora que
les indicó cómo podrían acercarse al pueblo.
Con Mary Paz
Jesús y Michel
El mesón "La Fragua" les pareció precioso. Sus dueños, encantadores. La partida, un desastre
para Primi y Michel. No había forma de que Ángel les diera la revancha por lo que Michel no
dudó en llamar a su "compadre" para decírselo. Fernando, con su acostumbrada gracia, le dijo
que estaban "cangaos". Por fín, Ángel, aceptó. Perdieron de nuevo, sin poder hacer nada.
El vacile de Jesús y Ángel fue tremendo. Comenzaron a cantar el "tiroriro riroriro rirori"
de La Respingona y
ya no lo dejaron hasta Galicia. Ángel, impertérrito, sin atender los ruegos de Michel e
incluso los de su compañero Jesús, ya no
jugaría más partidas hasta Ribadiso.
Con Marta
La Fragua
Después de visitar las instalaciones de La Fragua, acompañados por Marta y su familia,
regresaron al "Paraíso del Bierzo" a dormir. La juerga que llevaban Jesús y Ángel
era de impresión. Michel le echaba la bronca a Primi por haber perdido. El ruído debía ser
infernal porque, ya en sus habitaciones, un hombre llamó a la puerta y Michel, al abrirle, le
encargó a Primi que le atendiera. Primi le despachó pidiéndole disculpas. Por fín, echados en
la cama, cansados, quedaron profundamente dormidos.
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