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Viernes, 11 de Mayo de 2001
Nada más despertarse, Michel y Primi entonan de nuevo su famosa
canción: "No me preguntes si anoche...". Habían compuesto letra especial la noche
anterior, pero la habían ya olvidado. Jesús, afectado como siempre que pierde, no
decía nada. Ni tan siquiera se había levantado, como era su costumbre a despertarlos.
Por una vez seguía en su litera sin hacer comentario alguno. Primi y Michel
disfrutaban de lo lindo.
Después de prepararse, regresaron al restaurante de la noche
anterior donde desayunaron. Primi, muy afectado en sus piés, intentó ir, acompañado
por Michel, a un centro de salud, que estaba allí mismo. Como había mucha gente,
Michel le dijo que le esperaría en la cafetería. Con las dos mochilas al hombro se
marchó. A los pocos minutos venía Primi diciendo que el médico iba a tardar. Una vez
desayunados, Primi comenzó el camino adelantándose. Jesús había olvidado su famoso
sombrero de Yosemite en el restaurante y le tocó regresar a por él.
Angel y Michel continuaron detrás de Primi que, poco a poco, había
avanzado mucho, aunque pronto le pasaron. Michel, en un alarde de fuerza y buena
preparación, en una de las muchas subidas aceleró la marcha, pasó a Alfonso, pasó a
Marcia, la linda brasileña, y al belga, que en aquel momento la acompañaba, pasó a la
belga, y se puso en un momento en la cima. Allí, sentado, saboreando un cigarrillo,
esperó. Varios grupos de peregrinos en bici le saludaron. Pronto, paulativamente,
fueron llegando todos, excepto Primi. Ángel y Michel, después de pedir a Ananía y
Xavier que les hicieran alguna foto, continuaron hasta el primer bar que encontraron.
Michel y Ángel
Allí, poco a poco, fueron reuniéndose todos. Esperaban a Primi que,
despacio pero insistente, llegó, recibiendo emocionado un gran aplauso de todos.
Pronto el bar se vació.
Esperando a Primi
Primi salió antes que los amigos, y sorprendentemente, avanzó
muchísimo. De nuevo los amigos se separaron. El Monte do Gozo estaba cerca pero las
fuerzas estaban ya muy disminuídas.
Descansando cerca de San Marcos
Ángel y Jesús se adelantaron quedando de nuevo Michel y Primi atrás.
En el alto donde se encuentran las antenas de las televisiones gallegas
preguntaron a una portuguesa dónde podrían comer. Como la indicación les apartaba de
su camino continuaron hasta llegar al pueblo. Allí les esperaban Ángel y Jesús.
La comida, en el pueblo de San Marcos, fué muy agradable. Ya podían divisar el
monumento de Juan Pablo II en el Monte do Gozo. Después de comer, continuaron animados
el Camino.
La siesta
Michel, esta vez sólo, quedó rezagado. Cuando llegó al Monte do Gozo
le esperaban sus amigos adormecidos al sol. Después de unas fotos en las que intentó
cogerles dormidos, se acercaron por fín al gran refugio internacional de peregrinos.
La siesta
Michel
Una vez aseados, duchados y descansados sin las mochilas,
después de charlar Michel
con un aparentemente legionario, drogado y destrozado, que verdaderamente le inquietó
al mostrarle pastillas de marihuana, tomaron el autobús hasta Santiago.
Paseo por Santiago de Compostela
Visita a nuestras fieles amigas
La ciudad, como es habitual, estaba muy concurrida. Después de
algunos paseos por la ciudad, una buena cena en el conocido restaurante " Ó42" les
repuso las fuerzas gastadas.
Cena en el "O42"
Después de algún que otro "elixir", y de pedir en
algunas fuentes algún que otro deseo, con el peligro de mojarse como ya era normal,
regresaron en taxi al albergue detrás de Jesús que había tomado el autobús momentos
antes. Esta vez sin ronquidos, o quizás con ellos pero sin escucharlos probablemente
debido al cansancio, durmieron plácidamente.
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