Después de desayunar temprano, abandonamos Vega de Valcarce siguiendo la
carretera mientras divisamos los espectaculares viaductos que cruzan el horizonte. El
tiempo es bueno, aunque el cielo se ve algo gris. No hace calor, pues aún los rayos
del sol no calientan. Muchos peregrinos en bicicleta nos adelantan.
Espectaculares viaductos
Avanzamos rápido. Este año, a lo largo del Camino, se ven muchos
albergues o refugios nuevos. Debieron construirlos para el año pasado, año santo
compostelano.
Ahora, parece que hay plazas suficientes para la mayoría de los peregrinos.
Albergue refugio de peregrinos Pequeño Potala
Poco a poco nos vamos acercando a Las Herrerías. No se ven muchos
peregrinos. Dejamos atrás "El Paraíso del Bierzo", centro de turismo rural donde hemos
pernoctado en algunas ocasiones. Poco después, decidimos parar en "La Fragua", casa de comidas y
habitaciones, donde hace ya años conocimos a la encantadora Marta y a su familia. Nos
sorprende la mejora que han hecho en la rehabilitación del edificio. Ahora se ve completamente nuevo con
varias habitaciones muy agradables que, amablemente, nos muestra la madre de Marta.
La Fragua, rehabilitada
Después de tomar unas cervezas, nos despedimos y continuamos nuestro
Camino, despacio, siempre pensando en "la subida" al Cebreiro que nos espera.
Comienza la subida al Cebreiro
Subimos despacio, sin prisas, con un tiempo agradable que invita a
caminar. Hacemos una parada en el bar de La Faba, a medio camino de subida, donde
encontramos a otros peregrinos con los que vamos coincidiendo.
Con Inma, valenciana
Paramos en el monolito que marca la frontera entre la Comunidad de
Castilla y León y la de la Comunidad gallega. Allí nos hacemos algunas fotos junto
a otros peregrinos.
Frontera entre comunidades
Poco después llegamos por fín a O Cebreiro. Entramos en la iglesia
de Santa María, prerrománica de los siglos IX y X.
Iglesia de Santa María
Caminamos hacia el albergue de
peregrinos mientras nos fijamos en las famosas pallozas, testimonio vivo de cómo
fueron los castros prehistóricos que habitaron los celtas en la edad de hierro.
Palloza
A lo largo del precioso pueblo, se ven muchos peregrinos a pie o en
bicicleta.
Vista de O Cebreiro
Ya en el refugio de la Xunta, nuevo, renovado hace pocos años, nos
acoplamos en nuestras literas y, después de una ducha, salimos a dar una vuelta con
intención de buscar algún lugar donde cenar.
Refugio de la Xunta
En la cafetería del restaurante donde después cenaríamos encontramos
a varios peregrinos mientras tomamos unas cañas. Conocemos a Rita, Mimí y Silvia, tres
peregrinas catalanas con quienes después coincidiríamos en varias ocasiones a lo largo del
Camino. Mientras cenamos llegan, con intención de cenar, Victor, peregrino de Cádiz,
acompañado por Katherina, coreana, y otros compañeros.
Finalizada la cena, nos retiramos al refugio que, poco a poco, se ha
ido llenando de peregrinos.
Después de una agradable tertulia con otros peregrinos en la puerta
del albergue nos retiramos a descansar.