Iniciamos la etapa muy temprano, después de desayunar en una cafetería
frente al albergue. Ha cesado la lluvia y el tiempo es bueno ahora. Caminamos hacia
Balsa por un camino estrecho y agradable, flanqueado por frondosos carballos y
pequeños regatos que descienden bajo las piedras resbaladizas por el continuo paso de
los peregrinos.
Salida de Triacastela
El campo, humedecido por las abundantes lluvias de días anteriores,
se embarra en algunos tramos. Se ve abundante ganado vacuno. Huele a tierra mojada. El
Camino desciende por frondosos bosques de carballos.
Viejas conocidas de Ángel
Las aldeas se suceden con tal
profusión que llega un momento en el que el peregrino no sabe exáctamente en cuál de
ellas se encuentra.
Pequeñas aldeas
Ante la disyuntiva de pasar por el Monasterio de Samos o bien por
Calvor, decidimos esta última alternativa. Continuamos encontrando nuevos albergues de
peregrinos a lo largo del Camino.
Albergue Paloma y Leña
Dejamos atrás Fontearcuda y, sin pausa, nos vamos acercando a Sarria,
población de más de 12.000 habitantes que sorprende por sus dimensiones en una zona
donde sólo hay pequeñas aldeas.
En Sarria
Ya en Sarria, después de cruzar el río subimos una gran escalinata por la que se
accede al casco antiguo de la villa.
Curiosas esculturas de bronce
Mientras tomamos unas cervezas en el Cafe Bar "O Escalinata" situada en
la parte alta de la escalinata, contratamos una habitación donde alojarnos allí mismo.
La ducha
Después de acoplarnos en el hostal y estudiar detenidamente los
controles de la ducha- sauna,
salimos a visitar el pueblo
engalanado por fiestas. Sellamos nuestras credenciales en el Albergue de Peregrinos de
Sarria y subimos al barrio alto donde nos han comentado que hay una feria de ganado y
equipamientos agrícolas. Vemos una extensa muestra de tractores y maquinaria agrícola
de todo tipo.
En el Albergue de Peregrinos
Decidimos sentarnos a comer algo en unas casetas donde abunda el pulpo y
las vieiras. Mientras degustamos varias raciones de pulpo y alguna vieira se acercan vehículos engalanados
por partidos políticos haciendo campaña de sus candidatos a las próximas elecciones. La
feria está muy animada de visitantes.
La comida
Después de la agradable comida volvemos al hostal dispuestos algunos
a descansar mediante una merecida siesta. Por mi parte, después de ver en la tele un
partido de futbol, me doy una vuelta por el bonito pueblo.
A Alfonso IX, Rei de Leon e Galicia
Volvemos a reunirnos los cuatro con intención de cenar. Paseamos por
el pueblo tomando algunas cañas en distintas cafeterías. Decidimos cenar en un restaurante donde se ven muchos
peregrinos. Después de la cena, volvemos a subir hacia la feria por si había verbena
pero allí ya no queda nadie, por lo que volvemos a bajar hasta el hostal. Me subo a
dormir mientras mis compañeros se quedan tomando algo en la cafetería. Escuchando sus
voces me quedo profundamente dormido.