Desayunamos temprano en una cafetería de O Cebreiro repleta de otros
peregrinos. El servicio es escaso por lo que tenemos que esperar pacientes.
Desayuno en O Cebreiro
Retomamos la marcha después del desayuno. Aunque el Camino sube por
una pista de tierra que poco después regresa a la carretera, decidimos
descender diréctamente por la carretera donde pronto iniciamos el ascenso al Alto de
San Roque que nos sitúa a 1.270 metros de altitud. En su cima se encuentra el
Monumento al Peregrino.
Alto de San Roque. Monumento al Peregrino.
Después de algunas fotos, comenzamos un largo y cómodo descenso dejando
atrás Hospital da Condesa y Padornelo.
Abandonamos la carretera tomando un desvío a la derecha que tras un
duro repecho nos sitúa en el Alto do Poio, alto que, con sus 1.337 metros, se
constituye en el punto más elevado del Camino de Santiago en Galicia.
Hacia el Alto do Poio, con Rita
Ya en el Alto, descargamos nuestras mochilas y nos disponemos a tomar
algunas cervezas, mientras descansamos. El tiempo amenaza lluvia, por lo que decido
continuar el descenso hacia Triacastela. Ángel y Primi se quedan aún en la cafetería,
descansando, aunque pronto me alcanzarían.
Albergue de Reboleira, en Fonfría
Dejamos atrás el Albergue de Reboleira en Fonfría, pueblecito de casas
rurales que atravesamos por su calle principal y poco después nos detenemos en O Biduezo,
en el Bar Restaurante Betularia, donde tantes veces hemos parado a repostar. Nos
atienden Isabel y su hija que aún nos recuerdan de años anteriores.
Curioso perchero en La Betularia
Después de tomar unas cervezas acompañadas por un excelente queso,
retomamos nuestro camino. Antes de dejar
atrás el pueblo tomamos alguna foto de la Iglesia de San Pedro, con fama de ser la más
pequeña del Camino.
Iglesia de San Pedro
El descenso hacia Triacastela es largo e incómodo. El camino, horadado
por las continuas lluvias, ha dejado al descubierto grandes y resbaladizas rocas que
obligan al caminante a centrar los cinco sentidos para no resbalar y caer. El cielo se
ha cubierto de nubes y sabemos que la lluvia es inminente. Resguardados en parte por el
frondoso túnel natural formado por las ramas de los árboles, caminamos despacio, ahora
bajo la lluvia y los paraguas que nos resguardan escasamente del agua.
Ángel se ha adelantado. Tras él, caminamos Primi y yo bajo la lluvia.
En una de las innumerables curvas del Camino entablamos conversación con una muchacha
mejicana que camina sola. Nos comenta que ha venido con una amiga en una excursión
en autobús que les va dejando en algunos pueblos para realizar alguna etapa andando,
recogiéndolas después. Parece que hoy han quedado en Triacastela. Ama el Camino y tiene
intención de volver de nuevo en próximos años con algún familiar.
Llegamos los tres a Triacastela y allí nos despedimos. Ella va en busca
de su autobús y nosotros del albergue. Ángel nos avisa de que ha encontrado un refugio
apropiado en el pueblo y nos da instrucciones del lugar donde debemos ir. Continuamos
caminando bajo la fuerte lluvia hasta llegar al albergue.
Luís Barrio ha llamado avisándonos de que se une hoy a nosotros. Ha venido
hasta Ponferrada y se ha quedado un día, cerca de Trabadelo, con el
propósito de pescar en el Valcarce. Aunque la pesca no se le ha dado nada bien, me
comenta por teléfono que si hay plaza libre en nuestro albergue se viene en taxi hasta
Triacastela. En el albergue sí que hay plazas libres por lo que le informo sobre dónde
estamos alojados.
La trucha
Una vez acoplados en el albergue, salimos a dar una vuelta
por Triacastela. Nos encontramos con Victor y Katherine, la coreana, quienes
también están dando una vuelta por el pueblo. Victor nos hace una foto con Katherine que
después nos enviaría por correo electrónico.
Con Katherine
Mientras esperamos a Luís tomando unas cervezas en el restaurante Xacobeo,
vemos pasar por la calle al grupo de la Mejicana. La llamamos y entra en la cafetería
junto con Cecilio, el conductor. La amiga no quiere entrar. Los dos se unen a nosotros
durante un buen rato.
Con la Mejicana y Cecilio
Con la Mejicana y Cecilio
Después de despedirnos de los mejicanos, una vez que Luís ha llegado,
nos quedamos a cenar allí mismo. Concluida la cena, nos vamos a dormir.