Después de efectuar algunas compras por Santiago a primera hora de la mañana,
hemos tomado un taxi que nos ha acercado rápidamente
al aeropuerto, facturado las mochilas y esperado, pasado el control policial,
la llamada correpondiente a nuestro vuelo, mientras
observamos por los ventanales el escaso tráfico de aviones en las pistas. El peso de
las cuatro mochilas juntas ha sido de 35 kilos. Se nota que a lo largo de estos días nos hemos desprendido de
prendas ya innecesarias.
El regreso ha sido rápido. El avión, sobrevolando espesas masas de nubes grisaceas, nos ha
sobresaltado en un par de ocasiones, como si existieran baches en el cielo. Una hora después de abandonar Santiago
de Compostela pisamos tierra en Madrid. Recogidas las mochilas, ahora menos pesadas, hemos caminado rápido hacia el
Metro que nos ha trasladado a la Estación de Chamartín desde donde, tras una espera de veinte minutos,
hemos continuado en el AVE, adormecidos, dirección Segovia.
Hora y media después, abandonada ya la mochila, tumbado en el sofá, un poco despistado y sin
saber qué hacer, he repasado mentalmente, con nostalgia, algunos de los recientes acontecimientos de este
último Camino, desde la perspectiva de algo ya pasado.
Lejos han quedado aquellas caminatas interminables sudando copiosamente bajo el sol
radiante. Lejos, aquellos amigos peregrinos procedentes de diferentes y lejanas tierras, que nos han
acompañado en ocasiones y lugares diversos y con los que hemos compartido lluvia y sol, frío y calor, momentos
difíciles en algunos casos y agradables en otros, y cuyo recuerdo ha quedado grabado para siempre en nuestros
corazones.
Lejos, aquel tiempo largo, tranquilo y relajado en el que el caminar, en soledad o en compañía,
ayuda a replantearse diferentes aspectos de la vida de cada uno y que, en muchos casos, se traducen en nuevas
ilusiones, nuevas expectativas y nuevos proyectos.
La inevitable vuelta a la normalidad se hace ahora costosa aunque sabemos por experiencia que,
transcurridos algunos días, todo volverá a su cauce, sin poder evitar, sin embargo, un persistente recuerdo
nostálgico de los días recientemente vividos.
Todo ha quedado lejos ahora y, sin embargo, tan cerca ...
Segovia, 14 de Mayo de 2011.
Michel.
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