El ruido de los sacos y bolsas de los peregrinos comienza muy temprano
en la noche. Aunque intento continuar durmiendo, se me hace imposible. Cuando por fin me
levanto y comienzo las tareas de preparación para la marcha ya casi no queda nadie en
el albergue.
Como solemos hacer cada año, efectuamos una pequeña parada en A Calle, en el chiringuito
"El Carro", a la salida del pueblo. Muchos peregrinos hacen la misma parada. Después de
unas cañas continuamos el Camino. Antes de llegar a O Pedrouzo (Arca) efectuamos una
nueva parada en el restaurante de nuestra amiga Montse, que nos sirve amablemente.
Aún nos recuerda de otros años.
Con Montse, en O'Acivro (Rua)
Mientras tomamos algunos pinchos en el grato jardín del restaurante
vemos pasar a muchos peregrinos conocidos a quienes saludamos.
La pareja asturiana con su perro
La pareja asturiana que viaja con su perro se nos acerca y saluda.
Antes de continuar nuestra marcha charlamos un rato con ellos.
La pareja asturiana con su perro
El tiempo es buenísimo, primaveral, caluroso. El cielo está limpio y
claro y apetece caminar.
Hermosas hortensias
Unos cuatro kilómetros después, ya en Lavacolla, decidimos finalizar
la etapa. Aunque teníamos programado pernoctar en O Pedrouzo (Arca) nos hemos querido
acercar más a Santiago con el fin de poder llegar a la misa del Peregrino, mañana,
viernes, a las 12:00 de la mañana.
Buscamos una pensión donde alojarnos y, una vez acoplados, salimos a dar una
vuelta. Nos acercamos hasta el Hotel Ruta Jacobea, de tres estrellas,
a tomar unas cervezas y decidimos cenar allí.
La cena: excelentes parrilladas de pescado
Después de cenar, hacemos tiempo charlando mientras damos una vuelta
por el pueblo, hasta que nos retiramos a descansar.