Después de desayunar en la cafetería del albergue, nos disponemos a
comenzar la nueva etapa. El día es espléndido, la vereda es cómoda, y se camina bien.
Sin entretenernos, vamos dejando atrás numerosos pueblecitos diseminados por la senda
del Camino, mientras tomamos algunas fotos.
Extensos sembrados
Pasamos sin detenernos, debido a lo temprano de la hora, por Coto,
"Casa de los Somoza", donde tantas otras veces hemos efectuado largas paradas.
Curiosa palloza
Sudorosos debido al sol radiante, dejamos atrás el polígono industrial de
Melide, no sin antes detenernos a tomar alguna foto de los monolitos con las listas de los componentes
de la Orden de Caballeiros de Santiago, listas que cada año se van ampliando con nuevos
componentes.
X Capitulo Xeral da Orde do Camiño de Santiago
Poco tiempo después llegamos a Furelos, donde muchos peregrinos se
detienen a contemplar la "Iglesia del Cristo de la mano tendida", nada más cruzar el
puente, uno de los más hermosos del Camino.
"Iglesia del Cristo de la mano tendida"
Paramos junto a la Iglesia a descansar mientras tomamos unas cervezas
en el porche de un pequeño establecimiento donde ya se encuentran muchos peregrinos.
Poco después, ya en Melide, volvemos a detenernos en la pulpería
Exequiel, con intención de saludar a Jorge, mientras tomamos unos buenos bocadillos de
tortilla. Por una vez, debido a la hora, no probamos su excelente pulpo.
De nuevo en marcha, dejamos atrás Melide, Boente, y Castañeda, entre
otros, y nos
vamos acercando al Mesón Manuel, regentado por Carmen, muy cerca del albergue de
peregrinos de Ribadixo da Baixo.
"Con Carmen"
Paramos por fin en el Mesón Manuel con intención de comer. Después de
saludar efusivamente a nuestra buena amiga Carmen, nos prepara unos espléndidos y
sabrosos guisos de pollo que levantan el ánimo a cualquiera.
Primi y Carmen
Mientras damos cuenta de los guisos, se nos unen el peregrino gaditano
Victor, su amigo brasileño, y las peregrinas madrileñas Mari Luz y Paqui.
Tertulia de peregrinos en la sobremesa
Después de una agradable tertulia en la sobremesa y de tomar algunas
fotos, decidimos continuar con nuestra etapa.
Tertulia de peregrinos en la sobremesa
Nos despedimos de Carmen, a quien prometemos volver en alguna otra
ocasión, y, aunque teníamos planificado finalizar la etapa en Ribadixo, decidimos
continuar hasta la, ya cercana, población de Arzúa.
No podían faltar los "elixires del Santo"
En Arzúa, una vez instalados en el albergue, después de las duchas,
salimos a dar una vuelta por el pueblo mientras buscamos un lugar donde cenar. Encontramos
a una pareja de asturianos a quienes hemos conocido caminando con un perro precioso.
Han dejado el perro en algún lugar y tomamos unas cañas con ellos.
Con la pareja de asturianos
Después de cenar en un restaurante perteneciente, al parecer, a nuestro
amigo Guillermo, musolari de Arca, en el que el regente nos comenta que es acérrimo
seguidor del Barcelona, después de darnos un gran susto con un petardo que ha
explosionado en las escaleras del restaurante como celebración de la victoria del
Barsa en la liga, nos retiramos al albergue a descansar.
Ha llegado un grupo de peregrinos italianos al albergue haciendo
mucho ruido. Una vez en las literas, Ángel ha comenzado a roncar con fuerza. Los
italianos lo comentan entre risas. Después de mucho tiempo, cuando ya los ronquidos
se hacen insoportables, me bajo de la litera y tiro del saco de dormir de Ángel. Se
da la vuelta y deja de roncar. Algunos italianos aplauden. Por fin, nos quedamos
todos dormidos.